Bandera de Cuba
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Desembarco del Yate Granma

PARTICIPACIÓN DE LA FRAGATA ANTONIO MACEO EN LAS OPERACIONES DE DESEMBARCO DEL GRANMA POR EL
 ALFNAV RAFAEL  DUYOS

Antecedentes históricos

Comenzamos este relato con un breve análisis de ciertos acontecimientos y situaciones históricas previas al desembarco que facilitaran el entendimiento de los hechos a aquellos lectores con un limitado conocimiento de la Historia de Cuba.

El autor, participó activamente en los sucesos, como Oficial de Cubierta de la Fragata Antonio Maceo a las órdenes del Capitán de Fragata Augusto Juarrero Erdman.

 Estimo que los acontecimientos previos relacionados con el desembarco y el comienzo de la insurrección fueron los siguientes:

El 26 de julio de 1953 Fidel Castro y un grupo de seguidores atacó de sorpresa el Cuartel Moncada de Santiago de Cuba. Esta era la principal fortaleza militar de la provincia oriental. Simultáneamente, otro grupo de asaltantes atacó el cuartel de la ciudad de Bayamo. Ambos ataques, a pesar del elemento de sorpresa, fracasaron. Como resultado, murieron cerca de 100 hombres, entre atacantes y miembros de las guarniciones militares. Vale señalar que, ni Fidel, ni Raúl sufrieron el más mínimo rasguño.

Ambos asaltantes fueron presentados a las autoridades por el Arzobispo Católico de Santiago, Monseñor Pérez Serantes. Esta gestión de la Iglesia Católica garantizó que fueran sometido al proceso judicial correspondiente sin haber sufrido, de nuevo, ni un rasguño.

Los sobrevivientes del Moncada fueron juzgados por los tribunales civiles correspondientes, condenados a distintas penas carcelarias por los delitos cometidos y enviados al Presidio Modelo de Isla de Pinos.

El Presidio Modelo era la mayor cárcel de Cuba. El régimen carcelario al cual fueron sometidos, aunque incomodo (¡estaban en una cárcel¡) se podría comparar con un hotel de 5 estrellas en relación con las terribles mazmorras y abusos inhumanos sufridos por los cientos de miles de presos políticos del castrismo. En el Presidio Modelo de esa época, no existían las “bondades” de las cárceles comunistas tales como las requisas, los trabajos forzados, los golpes y bayonetazos, las tapiadas y las mojoneras. A pesar de los muertos del Moncada y de estar bajo una “dictadura”, Castro fue tratado con dignidad y respeto que le permitieron dedicarse a la lectura y continuar la formación clandestina de su red de soporte, nacional e internacional.

A los pocos meses de estar Castro y su grupo en prisión, comenzó una campaña, nacional e internacional, para conseguir su liberación “por el bien de Cuba” y “la unión de todos los cubanos”. Por supuesto, esta campaña debe haber estado manipulada desde Isla de Pinos por el mismo Fidel y ejecutada por los “liberales’, ”compañeros de camino” y “tontos útiles” nacionales y extranjeros.

Esta campaña fue seguida por una de las decisiones más increíbles y nefastas en la historia del continente americano; Batista accedió a su indulto.  Lo que es más increíble aún, es que Batista conocía los antecedentes de sangre y violencia de Castro, tales como sus actividades gansteriles universitarias como miembro del grupo de acción UIR, la frustrada invasión de República Dominicana desde Cayo Confites y la participación en el sangriento “Bogotazo” de 1948.

Tan increíble como la liberación de Castro es que 50 años más tarde, en igualdad de condiciones el gobierno Constitucional de Venezuela haya indultado al golpista Hugo Chávez.

Una vez en libertad, Castro se dirigió a México donde estableció la jefatura del Movimiento 26 de Julio. No es casualidad que haya escogido a México. Desde la elección de Lázaro Cárdenas en 1937, México siguió una línea política internacional paralela a la Unión Soviética. Baste observar que México:
Permitió el establecimiento del Gobierno Republicano Español en el Exilio.

Nunca reconoció a la España de Franco

Permitió que la embajada Soviética fuera era el centro de actividades del Comintern para América Latina.

Desde México, Castro organizó la tan necesaria base financiera a través de los Centros del Movimiento 26 de julio en los Estados Unidos y América Latina. Como dato adicional, es necesario señalar que Castro visitó los EU. con esos propósitos en varias ocasiones con el permiso del Gobierno Norteamericano (State Department).

Mientras la creación de la base financiera y las redes de soporte avanzaban, se comenzó la adquisición de armas y el entrenamiento militar. Muchas armas fueron pasadas de contrabando por la frontera norteamericana. Uno de los principales contribuyentes de aquellos momentos fue el depuesto Presidente Dr. Carlos Prío Socarrás. Años más tarde, se suicidó arrepentido de sus acciones.

El entrenamiento se comenzó en una finca cercana a Ciudad México y fue dirigido por el Comandante del Ejercito Republicano Español Alberto Bayo.

El avance y posterior éxito de la organización, entrenamiento y dotación del grupo armado, así como la adquisición y preparación del yate  Granma fueron una muestra de la incompetencia de los organismos de Inteligencia del gobierno de Cuba.

Cuba tenía Agregados Militares y Navales en su Embajada de México. Tradicionalmente la captación de inteligencia es la función principal de los Agregados Militares y Navales, estos debían:

Haber infiltrado el grupo sedicioso desde el principio de sus actividades

Haber obtenido el soporte decidido de la famosamente corrupta Policía Federal de México, a fin de incautar al Granma y a todo el material de guerra.

 

Haberse mantenido al día de los planes de salida del Granma desde el Puerto de Tuxpan, y finalmente, haber situado una o más unidades navales en aguas internacionales para arrestar a todos los expedicionarios al salir de México.

Nada de lo anterior fue ejecutado y como resultado, La Habana supo de la salida del Granma cuando ya la nave estaba en alta mar. Además, no se sabía la ruta planeada, ni el posible lugar de desembarco. Esto hacía que el área a patrullar fuera tan extensa que no se poseyeran los recursos necesarios para cubrirla. Además, el Granma era piloteado por dos antiguos oficiales navales cubanos los que interceptaban los mensajes entre el Estado Mayor y las unidades de superficie. Eso es una indicación de la pobre calidad de la codificación usada o, peor aún, una indicación de que los oficiales a bordo del Granma poseían las claves vigentes.


Actividades de la Fragata "Antonio Maceo" - Noviembre 30, 1956

A mediados de noviembre de 1956 recibimos órdenes de dirigirnos a la Base Naval de Guantánamo a fin de recibir entrenamiento y prepararnos para una inspección operativa.

Estas actividades de entrenamiento se llevaban a cabo como parte del llamado Plan de Ayuda Mutua (PAM) entre Cuba y los EU. El entrenamiento recibido elevaba notablemente la calidad técnica de las distintas unidades. Al final del proceso de aprendizaje se llevaba a cabo una inspección y ejercicios de operaciones navales.

     Las actividades de entrenamiento comenzaron pero, el 30 de noviembre recibimos un   radiograma del Estado Mayor ordenándonos abandonar Guantánamo y salir a toda maquina para Santiago de Cuba, pues el Movimiento 26 de Julio estaba atacando distintas instalaciones militares, entre ellas la Jefatura de la Policía Marítima, que era parte de la Marina de Guerra.

      Entramos en Santiago de Cuba en zafarrancho de combarte. Supimos que la Fragata Máximo Gómez había intercambiado algunos disparos con los asaltantes y había desembarcado personal.  El Comandante ordenó desembarcar un pelotón de soporte. Este pelotón estuvo dirigido por los Alféreces Alonso y Rodríguez Viñas. Aunque llegaron hasta el la Jefatura de la Policía Marítima, no entraron en combate, pues los asaltantes se habían retirado después de ocasionar daños apreciables al edificio. Además, el edificio estaba ya ocupado por personal de la Fragata Máximo Gómez.

       El 2 de diciembre recibimos un segundo radiograma ordenándonos dirigirnos hasta el Central Pilón (Ensenada de Mora) al Oeste de Santiago de Cuba ya que el  yate Granma había desembarcado en Playa Colorada, Niquero. Inmediatamente izamos anclas y navegamos hasta Pilón, donde fondeamos en espera de nuevas ordenes.

Ojo del Toro

Estando fondeados recibimos instrucciones de recibir al Teniente de Navío Julio Laurent, Jefe del Servicio de Inteligencia Naval. Este llegó en un avión PBY de la Aviación Naval que amarizó en la bahía. Inmediatamente fue recogido por la ballenera y traído a bordo en unión de dos de sus ayudantes. Radicaría en la fragata por unos días, para disgusto de la Oficialidad; pues no era muy popular por sus métodos y funciones de espionaje interno.

      Desde el 3 de diciembre, el ejército comenzó el hostigamiento de los expedicionarios causándole numerosas bajas. Después del combate de Alegría del Pio, las fuerzas de Castro quedaron diezmadas y se dispersaron. Parte de los expedicionarios tomaron hacia el Este bordeando la costa. Este es un terreno inhóspito, con suelos de “diente de perro” lo que hiciera no solo que avanzaran con dificultad, sino que también se cortaran los pies. Si a esto se le añade la sed y el hambre, se ve que la condición física de este grupo era deplorable. El día 4, el personal de Inteligencia Naval tuvo un encuentro con un grupo de insurgentes y le ocasionó varias bajas.

       Mientras esto sucedía, el Estado Mayor decidió establecer un cuartelillo en Ojo del Toro. Si se observa un mapa o carta náutica del lugar, se observara que el mismo está constituido por una pequeña bahía que muere al pie de las montañas de la Sierra Maestra.

      La bahía esta rodeada por farallones escapados con un camino ascendente que permite la salida del lugar, En aquellos momentos existía la casa de un campesino a la entrada del camino, desde la cual se distinguía toda la bahía y sus aproximaciones desde el Oeste pues estaba a unos 150 metros de altura sobre el nivel del mar. Por su posición era el lugar ideal para establecer un campamento, pues, con la montaña a un lado y la bahía debajo, había que pasar por allí para dirigirse al Este (hacia el central Pilón).

      El Comandante Juarrero decidió establecer una posta en la susodicha casa. Las órdenes de Juarrero eran bien claras, no disparar a menos que nos dispararan, arrestar y conducir cualquier expedicionario a la Fragata.

      Se organizaron tres pelotones para cubrir esa avanzada en base diaria.

      Cada patrulla estaba formada por uno o dos oficiales y un pelotón de unos veinte alistados. Es conveniente mencionar que la fragata se encontraba fondeada, y nos trasladábamos de Pilón a Ojo del Toro en un camión del ejercito (calculo que la distancia era de no menos de 10 millas). No teníamos equipos portátiles de radiotelefonía, o sea, que no existían comunicaciones con la fragata. Esto ponía el peso de cualquier decisión en el Oficial al mando.

      La primera patrulla estuvo al mando del Alférez de Fragata Juan M. Ignarra, la segunda fue comandada por los alféreces Alonso y Maletá y a mi me tocó la tercera y ultima. Paso a relatar las incidencias de mi patrulla.

      Al llegar a la casa  organicé varias postas a fin de evitar cualquier sorpresa. Como era costumbre, los postas eran de dos horas con cuatro de descanso. Al amanecer, sonó la voz de alarma pues un centinela detectó que alguien avanzaba. Se trataba de un guarda jurado de la zona llamado Manolo Capitán que traía sobre su caballo a un expedicionario con las manos amarradas a la espalda. Una simple observación bastó para darme cuenta que el prisionero estaba en condiciones físicas muy malas y que no ofrecía a peligro a nadie. Se trataba de Mario Hidalgo Barrios Se le zafaron las manos, se le dio agua y alguna comida. En aquellos momentos llegó un camión del ejército para recogernos.

      Sin dejármelo saber, nos condujo a un cuartel del Ejercito (desconozco donde estaba situado). Una vez allí, el Oficial de Guardia trató de intimidarme para que le entregara al prisionero, pero me mantuve firme diciendo que era un prisionero de la Marina y que tenía ordenes del Comandante Juarrero de conducirlo a la Fragata.

     Después de un par de llamadas telefónicas del oficial  a su Superior, todo quedo resuelto y pudimos proseguir nuestro viaje.

      En este proceso se me ocurrió que el prisionero llamaría menos la atención si iba vestido de marinero, Le ordené a uno de los marinos que le diera la camisa y el gorro a Hidalgo y así llegó hasta la fragata, donde se lo entregué personalmente al Comandante.

      Minutos más tarde llegó Laurent con el rostro descompuesto por la ira y me señaló      que ‘lo único que faltaba era que vistieran de marinero a los expedicionarios’

Laurent solicitó de Juarrero la custodia de Hidalgo, a lo cual este se negó. Además Juarrero exigió que cualquier interrogatorio a los prisioneros se haría en la Cámara del Comandante y en su presencia.

El próximo día recibimos otros dos prisioneros. Se trataba de Jesús Montané Oropesa (Chuchu) y Norberto Abilio Collado. Montané había participado en el ataque del Moncada y Collado, que había sido el timonel del Granma, había sido miembro de la Marina de Guerra. Ambos prisioneros habían sido capturados por Manolo Capitán.

Todos los prisioneros fueron duchados por nuestros sanitarios, pues no tenían fuerzas para hacerlo, curados y atendidos médicamente. Además, se les dio ropa limpia y se habilitaron unos pañoles como prisiones provisionales. En los días que estuvieron en la fragata no dejaron de comer ni de ser médicamente atendidos.

El trato brindado a los expedicionarios del Granma en la fragata refuta la propaganda comunista de que ‘todas las fuerzas armadas del gobierno de Batista estaban formadas por asesinos y malhechores”

 Para terminar este relato quiero exponer cuatro  hechos posteriores los cuales pueden verse a continuación:

Manolo Capitán fue ahorcado personalmente por el Che Guevara a los pocos días

El Comandante Juarrero coordinó con el jefe del Distrito Naval de Oriente para informar a la prensa sobre la captura de Hidalgo, Montané y Collado. Esto garantizó que fueran encarcelados, y juzgados por los Tribunales por los delitos cometidos.

A pesar del trato recibido por los tres en la fragata, no hubo un solo gesto de reconocimiento ni agradecimiento por parte de ninguno de ellos después del triunfo de la revolución hacia aquellos que los habían tratado humanamente y les habían evitado posibles problemas mayores. Al parecer había un déficit de calidad humana en todos.

Jesús Montané Oropesa fue ascendido a Comandante, ocupó el cargo de Ministro en diversas ocasiones y actúo como Jefe de Despacho de Castro durante muchos años. En varias ocasiones fue el orador principal en los actos conmemorativos del Desembarco del Granma. Normalmente cerraba su discurso elogiando “el valor y el coraje de los expedicionarios del Granma’. Al escucharlo venía a mi mente la imagen del Cabo Sanitario Álvarez atendiéndolo en la enfermería abordo, bajo los efectos de un “shock nervioso” aparentemente causado por el miedo al llegar a la fragata.

Indudablemente que la Historia absuelve a aquellos que la distorsionan….

por el AlfFrg Roberto Llaneras

El yate "Granma" salió del puerto de Tuxpán, México, con 82 hombres a bordo con sus correspondientes equipos de combate.

El yate "Granma" de 63 pies de eslora y 12 de manga zarpó con Onelio Pino y Roberto Roque como navegantes, Chucho Reyes era el maquinista. El telegrafista era Rolando Moya, el cual había pertenecido a la Marina de Guerra.

En la zona donde se esperaba desembarcar se encontraba una Fragata y un Guarda Costa y el telegrafista del Yate Granma escuchaba los mensajes entre esos barcos de guerra de Cuba. En la madrugada del día 2 de diciembre de 1956, se divisó tierra.

El lugar por donde se efectuó el desembarco fue Los Cayuelos, en Punta Colorada, Provincia de Oriente. El lugar donde se desembarcó era pantanoso. Estando atravesando esa zona, un Guarda Costa empezó a dispararle al yate Granma y también al personal que estaba en tierra, pero no sufrieron ninguna baja de esos disparos.

A pocas horas del desembarco, un avión atacó a Fidel y sus hombres que se dirigían hacia la Sierra Maestra. Durante todo el tiempo entre el desembarco y la llegada a la Sierra Maestra, aviones del Ejército atacó con bombas de napalm y ametralladoras calibre 50. Cuando terminó la aviación y el ejército de disparar, creyendo que todos estaban muertos, el ejército empezó avanzar.

El personal que había desembarcado estaba bien protegido en unas rocas y pudo repeler la agresión matando algunos soldados. Tan pronto el ejército se recuperó volvieron atacar no solamente con calibre 50, sino también con morteros, matando algunos e hiriendo a muchos. Varias veces estuvieron cercados y pudieron salir.

En uno de esos cercos murió Baldía. También cayeron presos Darío y Jaime Costa a manos de un grupo de marinos. Fueron trasladados al Guarda Costa en donde fueron tratados bien. El Guarda Costa se dirigió hacia Pilón en la costa sur de Oriente en donde los trasladaron a la Fragata Máximo Gómez, donde un médico curó las heridas que tenían.

El Comandante de la Fragata era el Capitán de Fragata Humberto Cancio, que durante todo el tiempo que estuvieron en el barco, no permitió que hubieran interrogatorios por el Teniente de Navío Laurent, jefe del S.I.N. (Servicio de Inteligencia Naval) que no fueran adecuados, trasladándolos mas tarde para el Distrito Naval de Santiago de Cuba, donde el jefe era el Comodoro Rubio Baró.

Los que cayeron presos fueron llevados a la cárcel de Boniato en Oriente. Fidel y el resto subieron a la sierra Maestra en donde continuó la lucha.

Esta información presentada por el Capt. Roberto Llaneras Lois.
 

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